Por Ángel Puello
Productor de televisión y presidente de la Fundación Todo es Posible
Cada semana procuro escribir sobre una figura de nuestro país. Algunas las conozco profundamente; otras, quizás, no he tenido la oportunidad de tratarlas personalmente. Pero todas tienen algo en común: gozan de mi admiración.
Esta semana es diferente.
Porque la persona sobre la que escribo, además de mi admiración, tiene mi cariño, mi aprecio, mi agradecimiento y el orgullo de haber observado durante décadas su crecimiento humano y profesional.
Se trata de la brillante periodista y comunicadora Ada Guzmán.
Conocí a Ada cuando yo era director de producción de Sábado de Corporán, aquel gigantesco proyecto de Rafael Corporán de los Santos que no solamente hacía televisión: también entraba en los barrios, tocaba puertas y trataba de cambiar vidas.
Ada comenzaba entonces su carrera y trabajaba en el área de relaciones públicas del Circuito Corporán. Pero muy temprano descubrí en ella algo que iba mucho más allá de las relaciones públicas.
Cada vez que desarrollábamos una iniciativa social, Ada aparecía con ideas.
Si íbamos a ayudar a una familia, ella pensaba qué más podía hacerse. Si reparábamos una vivienda, sugería otra necesidad. Si entregábamos alimentos, veía qué otra persona necesitaba ayuda.
Siempre había un “¿y por qué no hacemos también esto?”.
Aquello me impresionaba.
Quizás por mi propia formación social, heredada fundamentalmente de mi madre, y por esa necesidad que siempre he sentido de intentar hacer algo por los demás, encontré en Ada una sensibilidad con la cual inmediatamente me identifiqué.
Pasaron los años y confirmé que aquello no era una pose ni una etapa de juventud.
Ada convirtió esa sensibilidad en parte de su vida.
Durante más de dos décadas ha estado vinculada a la Fundación Cruz Jiminián, acompañando la extraordinaria obra social del doctor Félix Antonio Cruz Jiminián, a quien considero un hermano de vida. Allí ha trabajado muchas veces lejos de los reflectores, utilizando sus relaciones, conocimientos y capacidad de comunicación para apoyar iniciativas destinadas a personas necesitadas.
Su carrera profesional, mientras tanto, siguió creciendo.
Ada se convirtió en una especialista de la comunicación vinculada al sector salud. Ha desarrollado responsabilidades en instituciones como el Hospital Profesor Juan Bosch, el Hospital Traumatológico Dr. Ney Arias Lora y servicios regionales de salud, además de su trayectoria anterior en medios y comunicación institucional.
En abril de este mismo 2026, el Colegio Dominicano de Periodistas reconoció públicamente su trayectoria, sus méritos profesionales y sus aportes a la comunicación y a la sociedad dominicana.
Por eso no me sorprende verla dar ahora otro paso: aspirar a la presidencia del Círculo de Periodistas de la Salud (CIPESA) para el período 2026-2028.
Y no llega improvisando.
Actualmente ocupa la responsabilidad de Relaciones Internacionales de CIPESA y presenta una propuesta bajo el lema “CIPESA Somos Todos”, que toca aspectos que considero fundamentales: formación, protección, solidaridad y oportunidades para sus miembros.
Entre sus propuestas figura crear el Congreso Nacional de Comunicación y Periodismo en Salud “Teófilo Abreu”; gestionar alternativas de protección para periodistas que carecen de seguro médico; ampliar oportunidades profesionales; fortalecer alianzas institucionales e impulsar las gestiones para una Maestría en Comunicación Estratégica en Salud.
Hay algo de esa propuesta que, particularmente, me devuelve a la Ada que conocí en Sábado de Corporán: su preocupación por saber cómo está el ser humano que se encuentra detrás del periodista.
Porque los gremios no deberían existir solamente para celebrar actividades. Deben servir para acompañar a su gente.
Y esa Ada yo la conozco.
Conozco a la que pregunta qué falta.
A la que busca una solución.
A la que utiliza sus relaciones para ayudar.
A la que puede estar detrás de una acción importante sin necesidad de aparecer delante de las cámaras.
Por eso respaldo públicamente sus aspiraciones.
No lo hago simplemente por cariño. Lo hago porque conozco de dónde viene, he observado lo que ha construido y veo coherencia entre aquella joven solidaria que conocí en Sábado de Corporán y la profesional que hoy aspira a dirigir CIPESA.
El periodismo de salud tiene una responsabilidad enorme. Una información correctamente comunicada puede orientar, prevenir y hasta contribuir a salvar una vida.
CIPESA necesita continuar fortaleciéndose como institución y seguir avanzando en capacitación, protección, oportunidades y unidad entre sus miembros.
Ada Guzmán ha decidido asumir ese desafío.
Yo solamente puedo decir algo desde el privilegio de haberla conocido cuando gran parte de esta historia todavía estaba por escribirse:
Ada, aquella sensibilidad social que descubrí en ti hace tantos años sigue ahí.
Ahora tienes la oportunidad de ponerla al servicio de todos los miembros de CIPESA.
Y eso, para quienes conocemos tu historia, significa mucho.







