Santo Domingo RD, –En tiempos donde las redes sociales convierten cualquier versión en una aparente verdad, opinar con precipitación suele conducir a errores que luego son difíciles de corregir. Quienes se apresuraron a señalar responsabilidades por las municiones encontradas en Haití marcadas con las siglas ERD olvidaron un principio elemental: antes de emitir un juicio, hay que esperar que concluyan las investigaciones y se conozcan todos los hechos. La información difundida por organismos internacionales no constituye, por sí sola, una prueba concluyente sobre el origen o la ruta que siguieron esas municiones hasta llegar al vecino país.
También conviene recordar que, según diversas informaciones, ese lote de municiones tendría procedencia colombiana. Además, es de conocimiento público que en Haití han operado ciudadanos colombianos, incluyendo el grupo de mercenarios implicado en el asesinato del presidente Jovenel Moïse. Estos antecedentes obligan a analizar el caso con serenidad y rigor, evitando conclusiones simplistas que puedan alimentar narrativas perjudiciales para la imagen de la República Dominicana sin que exista una determinación definitiva de los hechos.
Mientras las autoridades competentes realizan las investigaciones correspondientes, resulta justo reconocer la trayectoria institucional del ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD, y del comandante general del Ejército de República Dominicana, mayor general Jimmy Arias Grullon. Ambos han encabezado importantes esfuerzos en materia de seguridad, defensa y protección de la soberanía nacional. La crítica y el escrutinio son parte de una sociedad democrática, pero deben sustentarse en evidencias verificadas y no en especulaciones. Defender la verdad también es una forma de defender la nación.







