Santo Domingo RD, –En mi humilde opinión, siempre he sostenido que el peor detractor de un dominicano suele ser otro dominicano. Y lamentablemente, lo estamos viendo de nuevo, esta vez con Juan Soto Pacheco, el pelotero mejor pagado de las Grandes Ligas, quien —a pesar de tener los números y el rendimiento para estar en el Juego de Estrellas— quedó fuera.
Lejos de unirnos como país para respaldar a uno de los nuestros, lo que hemos presenciado en redes sociales y programas deportivos dominicanos es una ola de críticas desproporcionadas, cargadas de resentimiento y sarcasmo. Muchos de esos ataques no vienen del análisis deportivo, sino de un deseo desesperado por likes, vistas y relevancia digital.
¿Lo hacen de corazón? Puede ser. ¿Pero lo hacen más por visibilidad? No tengo dudas. Lo triste es que en ese afán, terminamos alimentando una narrativa en la que parece que el éxito de uno molesta a los demás.
En lugar de celebrar los logros de nuestros atletas, pareciera que algunos prefieren destruirlos con palabras que duelen más viniendo desde casa. Apoyar a Juan Soto no significa estar de acuerdo con todo lo que hace, pero sí reconocer que es un orgullo dominicano que representa nuestro talento en lo más alto del deporte mundial. No lo olvidemos.

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