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Este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha puesto nombre a la nueva variante de la Covid: ómicron, una denominación más accesible a la B.1.1.529, e identificada por primeva vez en Sudáfrica el 24 de noviembre, y que ha forzado a países como España a tomar medidas para intentar evitarla. Pero ¿qué significa y de dódne viene omicron?

Aunque ahora ómicron se haya convertido en la nueva forma de diferenciar a la nueva modificación de la Covid no es una palabra como tal. La denominación llega debido a que es la décimo quinta letra del alfabeto griego, es decir, la O.

La OMS decidió el pasado mes de mayo que desde entonces las variantes de la Covid que fueran apareciendo se irían denominando con las letras del alfabeto griego, con el objetivo de no ‘bautizar’ a los países que fuesen reportando por primera vez la nueva variación del virus. Esto es, para evitar que en esta ocasión se denominase ‘la variante sudafricana’.

La idea de esta clasificación es evitar que los ciudadanos asocien estas variantes a culturas o poblaciones específicas y provocar situaciones de estigmatización, como ocurrió con China al inicio de la pandemia. Es, en esencia, una forma de simplificar la nomenclatura de estas variantes sin que la población en la que estas se originen sufra discriminación.

ómicron, la nueva COVID

Según la Organización Mundial de la Salud, en círculos científicos relacionados con la investigación científica, lo que se buscaba a la hora de buscar un sistema de nomenclatura para las variantes Covid que iban apareciendo era que estas «fueran fáciles de pronunciar y no generasen estigmas», además de favorecer los «debates del público no científico».

Este sistema fue desarrollado por científicos del Grupo Consultivo Técnico sobre la Evolución de los Virus y de la Red de Laboratorios de Referencia de la OMS, con representantes de Nextstrain, Pango y GISAID. A fecha de escrito este artículo, las variantes con más impacto, las VOC, han sido la Alpha (B.1.1.7), la Beta (B.1.351), la Gamma (P.1) y la Delta (B.1.617.2). 

Y tal y como se están configurando las variantes de la COVID-19, las siguientes nomenclaturas deberían haber sido ‘Ni’ o ‘Xi’, en vez de ómicron. Pero la OMS ha decidido saltarse esas dos letras del alfabeto griego. El motivo es muy simple; ‘Ni’ se ha descartado porque se pronuncia ‘Nu’, dando lugar a confusión con la palabra new (nuevo en inglés). Y ‘Xi’ es un apellido bastante típico de países de Asia, por lo que se ha evitado su uso para evitar ofensas de todo tipo que pudieran aparecer.

No han sido pocos los lectores de EL ESPAÑOL que en las últimas horas han hecho evidente cierta coincidencia entre la nueva denominación de la Covid y el nombre de su sección de tecnología: Omicrono.

Una única ‘o’ de diferencia y la similitud habría sido total, y aunque pueda parecer que el nombre de Omicrono también siguió el mismo motivo de elección que el de la Organización Mundial de la Salud, nada más lejos de la realidad. Tampoco es debido a que la letra minúscula Ο sea usada como símbolo en teoría de lacomplejidad computacional. Ésta indica la tasa de crecimiento asintótico de una función según la notación de o mayúscula.

La respuesta, es mucho más simple, aunque no fue casual. «Es una mezcla de diferentes conceptos que nos gustaban y al final hacían un nombre propio. Es omni, que es todo; cronos, que es tiempo, así como la letra griega ómnicrom. Fue una mezcla de todo y se juntó en Omicrono. No tenía significado por sí solo, no era nada, y la mezcla fue Omicrono«, explica Paolo Álvarez Correyero, cofundador de Omicrono.

En suma, esta mezcolanza de conceptos es la representación perfecta de qué es Omicrono y a qué aspira. Ser un portal de tecnología que quiere llegar a todo lo que sea trascente en el tiempo desde el punto de vista tecnológico, desde el último iPhone a una carrera espacial que ya busca

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